Con Amor | Sexo
Hoy quiero hablar de eso : del sexo con amor.
Hablemos claro. Vivimos en la era del “match”, del swipe y del quickie. La inmediatez nos invita a separar el placer del sentimiento, como si fueran dos mundos que no se tocan. Pero entonces, ¿qué pasa cuando decides frenar y entregarte de verdad? Sexo con amor
Cuando amas, el placer no es egoísta. Tu excitación aumenta porque él/ella está disfrutando. No es "yo te uso para venirme", es "yo disfruto porque tú sientes". El verdadero termómetro del sexo con amor es el minuto después. ¿Te dan la espalda para mirar el celular? ¿O te abrazan como si fueras el único refugio en una tormenta? Hoy quiero hablar de eso : del sexo con amor
No me refiero al sexo “aburrido” de las películas antiguas, ni al sexo perfecto de las novelas rosas. Me refiero a esa conexión que te despeina el alma antes de que siquiera te toquen el hombro. Cuando hay amor de por medio, el sexo empieza mucho antes de la habitación. Empieza en una mirada cruzada en el supermercado, en una mano que roza tu pierna bajo la mesa, o en una conversación de madrugada. Es un juego de seda, no de presión. No hay guiones: hay complicidad. 2. El permiso para ser vulnerable Tener sexo con amor es tener un espacio seguro para decir: “Hoy quiero despacio” , o “Aquí sí, pero aquí no” . Sin amor, el sexo puede ser una actuación (buscamos gustar, rendir, encajar). Con amor, es un ensayo abierto. Puedes reírte si se te escapa un gas, puedes parar a mitad del camino para abrazar, o puedes llorar de repente sin que la otra persona salga corriendo. La inmediatez nos invita a separar el placer