Y volvió a tocar.
—Soy pianista —susurró Szpilman, como si esa palabra pudiera salvarlo. pelicula el pianista en espanol
Quedó solo en el gueto vacío. Saltó de una guarida a otra: una cocina sin fuego, un desván con goteras, el ático de un hospital donde los heridos gemían como violines desafinados. Comía lo que encontraba: patatas podridas, agua sucia. Sus manos, antes tan cuidadas, ahora temblaban al sostener un trozo de pan. Y volvió a tocar
Una noche, los alemanes incendiaron el gueto. El humo lo cegó mientras corría entre escombros y cadáveres que parecían dormir. Logró salir por una grieta en el muro y llegó al lado «ario». Allí lo escondieron amigos polacos, después una soprano que le llevaba comida, después una vecina que le tenía miedo. Siempre cambiando de agujero, siempre a oscuras. Saltó de una guarida a otra: una cocina