El conde envejeció diez años ante sus ojos. Dejó caer el bastón y se sentó en un escalón de mármol roto.
—¿Y si lo abrimos de nuevo? —propuso Leo—. Usted tiene dinero, nosotros tenemos manos y ganas. Podríamos... Intrusos en el castillo
—¿Estás segura de que es aquí? —susurró Leo, con una linterna temblorosa en la mano. El conde envejeció diez años ante sus ojos